Medio: El Publicista Sección: Referentes
Es una persona muy, muy trabajadora y terriblemente perseverante. Con una pasión a prueba de bomba y que, a sus 57 años, sigue creyendo que la utopía es posible. «Sí, ¡podemos cambiar el mundo!, y eso me da energía».
Has liderado la creación del método La Granja ¿En qué consiste?
Es un Método que creamos a través del ensayo, prueba, acierto y error durante 10 años (2004-2014), y con más de 20.000 personas cada año. El Método La Granja consigue cambios significativos en las competencias emocionales (consciencia y regulación emocional, autonomía emocional y competencias sociales). Técnicamente, somos una aceleradora de competencias emocionales, pues lo logramos en pocas horas, de ahí la notoriedad de la marca en el sector y el ser considerados disruptivos, ya que es lo que buscan las empresas, conseguir cambios rápidos. En resumen, lo que hacemos es aprender haciendo y divirtiéndose a partir de una dinámica o juego, que, junto con nuestra metodología, hace consciente lo inconsciente, lo que impulsa la palanca de cambio, es decir, el darte cuenta de algo que no sabías de ti, lo que produce un aprendizaje significativo que vives y sientes, y además te lo pasas bien porque estás jugando.
¿Cuáles son los retos de las empresas en cuestión de emociones?
El Reto más importante y del que casi nadie habla es el de la gestión del miedo, hay mucho miedo en la sociedad y en las organizaciones. En mi último libro «Líbrate del miedo» (Grijalbo) explico lo que provoca, es invasivo, contagioso, te hace hacer la peor interpretación posible, te paraliza y te hace desconfiar. Ya sabemos que la base del trabajo en equipo es la confianza, así pues, si hay miedo, no hay confianza, y, por tanto, no habrá trabajo en equipo, solo gente trabajando junta.
La publicidad vs emociones, ¿qué hay que tener en cuenta para el éxito?
Sí, es cierto, se han dado cuenta del poder de las emociones, que son las que te inician a comprar y también a recordar. Como Activista del Bienestar Emocional y en mi lucha para que todos podamos convertir las emociones en nuestras aliadas para ir por la vida (algo que considero un derecho), pienso que la publicidad es una poderosa herramienta de cambio. Creo que las agencias y las empresas anunciantes podrían ser mucho más ambiciosas, y ayudar a mejorar el mundo. Me explico.
Yo propongo sorprender, haciendo, explicando o narrando la verdad, la realidad, desde la honestidad y el querer ayudar, especialmente ahora que somos el país del mundo con mayor consumo de ansiolítico y antidepresivos. La publicidad puede ayudar a que un montón de niños/as, jóvenes y adultos entiendan la esperanza y la resiliencia, por ejemplo. He visto, con mis propios ojos, como un anuncio ha salvado más de una vida. ¿Y sabéis? Eso da sentido al duro trabajo de los publicistas. Podemos explicar la historia de Nil, de 12 años, cuando dijo «hoy me he dado cuenta de que le importo a alguien», o el descubrimiento de Ana, 11 años» la autoestima es como una botella que debemos mantener llena para estar bien con nosotros mismos» o el mensaje de Siena, de 10 años, que explicó convencida «no hace falta ser de las guais para ser guay.»

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