El pasado 28, 29 y 30 de agosto tuve la fortuna de participar en el III Congreso Internacional de la RIEEB (Red Internacional de Educación Emocional y Bienestar) en Bogotá, un encuentro que reunió a profesionales, investigadores, docentes y apasionados de la educación emocional de distintas partes del mundo. Fueron tres días llenos de aprendizajes, perspectivas y conexiones que reforzaron mi compromiso con una educación más humana, consciente y centrada en el bienestar.
El primer día estuvimos en la Maestría en Inteligencia Emocional y Bienestar de la Universidad del Rosario (@midecanatura), donde junto a Angie Frías Martínez compartimos una formación con profesores. Fue una experiencia muy especial en la que pudimos dialogar, reflexionar e intercambiar ideas sobre cómo llevar la educación emocional a los entornos educativos y profesionales. Este espacio se convirtió en una verdadera oportunidad para sembrar semillas de cambio y abrir horizontes hacia prácticas más conscientes y humanas en el aula.
Durante el congreso, se presentaron investigaciones, aportaciones y reflexiones que mostraron la importancia de reconocer el bienestar emocional como un pilar esencial en la escuela, la empresa, la familia y la sociedad. En mi caso, tuve el privilegio de presentar el Método La Granja y el trabajo que realizamos en Ability Training Center, así como de ofrecer la conferencia “Activación emocional a través del juego”. Allí compartí cómo el aprendizaje vivencial y la conexión emocional pueden transformar no solo la forma en que enseñamos, sino también la manera en que nos relacionamos y convivimos en cualquier ámbito.
De este congreso me llevo mucho más que recuerdos: me llevo inspiración, gratitud y esperanza. Conocer a tantas personas comprometidas con la educación emocional y el bienestar me confirma que cada vez somos más quienes trabajamos por un cambio real en la forma de acompañar a niños, jóvenes y adultos.




