Esta semana he tenido el privilegio de acompañar a los Agentes Tutores del Baix Llobregat en una formación impulsada por la Diputación de Barcelona, un programa que reúne a profesionales de más de diez municipios comprometidos con la protección, el bienestar y el acompañamiento emocional de niños y adolescentes.
El Programa Agente Tutor es un modelo de policía de proximidad que trabaja en el ámbito escolar y comunitario. Su misión —proteger, acompañar y prevenir— es profundamente humana y necesaria. Un modelo que apuesta por la cercanía, la escucha y la colaboración con centros educativos y familias. Para mí, que llevo más de dos décadas acompañando procesos emocionales, poder formar a estos profesionales ha sido un honor.
Aprender desde la experiencia
La sesión de cierre se celebró en La Granja Ability Training Center, un espacio diseñado precisamente para entrenar competencias emocionales a través de experiencias reales y vivenciales. Durante la jornada, los agentes participaron en propuestas pensadas para reforzar habilidades esenciales para su labor diaria:
- Liderazgo con caballos, una actividad que revela cómo la presencia, la coherencia interna y la comunicación no verbal hablan más que las palabras.
- Dinámicas de comunicación, para observar cómo nos relacionamos y qué necesitamos para generar vínculos seguros.
- Regulación emocional, clave en profesiones donde la presión, la incertidumbre y la complejidad forman parte del día a día.
- Actividades outdoor, para fortalecer la confianza, la cooperación y el trabajo en equipo.
La jornada estuvo llena de profesionalidad, compromiso y humanidad. Vi a cada agente detenerse, mirarse, cuestionarse y aprender herramientas que podrán aplicar inmediatamente en su entorno profesional y personal. Y esa es, para mí, la esencia de la educación emocional: cuando el aprendizaje transforma.
Formar a quienes cuidan es multiplicar impacto
Creo profundamente que cuando acompañamos y formamos a los profesionales que cuidan —docentes, familias, cuerpos de seguridad, personal de intervención social— estamos contribuyendo a una sociedad más segura, más respetuosa y emocionalmente más saludable.
Agradezco de corazón la actitud abierta de todos los agentes, sus ganas de aprender y la confianza que depositaron en nuestro equipo.
Seguiremos trabajando para ofrecer espacios donde quienes cuidan puedan también ser cuidados, escuchados y entrenados, porque su impacto en la vida de nuestros niños y adolescentes es inmenso.


